Me gusta cuando tomamos la dirección equivocada con la persona correcta, porque vayas a donde vayas... vas al sitio perfecto.
Da igual que sean las cinco de la mañana, estemos diez grados bajo cero y esté todo mojado por la tormenta que acaba de acabar, que vas de su mano y encuentras un portal y parece que es el mejor refugio del mundo, un simple portal con la persona correcta puede que sea el único sitio en el que desearías estar en ese momento. Con qué poco nos conformamos cuando lo tenemos todo.
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.