A veces simplemente te sientes feliz, no tienes una explicación para tal emoción pero definitivamente, sí, estás feliz.
Puede que en la universidad te sientas perdida, que no llegues a tiempo a ningún trabajo e incluso que sientas que eso no es lo tuyo, que eres un completo desastre.
Pero vaya, sales de allí y te das cuenta de que no puedes estar en un mejor momento con tu familia, cada vez pasas más tiempo con ellos y eso te sienta realmente bien. Además, tus amigas han superado la mayoría de las dificultades y siguen dándote los mejores momentos de la semana, y por si fuera poco la que parecía haberse rendido está intentando renacer de sus cenizas.
Los amigos de toda la vida que están viviendo fuera y a los que apenas ves, vienen y parece que nunca se hubiesen ido, todo sigue igual, siguen haciéndote feliz.
Y las personas que has conocido hace poco se preocupan por ti y te alegran incluso los domingos de resaca, creed que eso es difícil. Y el momento que cada vez veías más lejano parece que se acerca.
Además, las personas que te rodean a veces no lo aprecias pero se preocupan tanto por ti como por ellos mismo, eso es absolutamente una suerte.
Simplemente a veces, que las personas de tu alrededor estén bien, hacen que tú estés bien aunque pienses que eres un desastre.Hay veces que con lo más mínimo eres feliz.
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