Yo siempre he pensado que las cosas suceden porque tienen que pasar, que hay una fuerza que lo mueve todo, que hace que hoy me toque la lotería o que mañana me atropelle un coche. La misma fuerza que decide si vamos a encontrar nuestra media naranja o no, que sea en el momento adecuado o que no tenga que funcionar. Pero me gusta pensar, que esa fuerza en algunos momento se puede cambiar, que yo tengo el control y que puedo conseguir lo que me propongo. Esa fuerza la podemos llamar destino y estoy segura de tú y yo no estamos predestinados a estar juntos, pero ¿por qué no llevarle la contraria e intentarlo contra todo pronóstico?

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