Después de tantos años llenos de mil aventuras, discusiones y malas rachas todos quedaron superados, y se han ido recordando los buenos, esos que dejan marca, en los que no se podían parar de reír, después de tantos años siguen juntos, dando todo el uno por el otro.
Y creo que ahí está la esencia para que una relación vaya bien y sea duradera, el quererse todos y cada uno de los días. Quererse con la cara mañanera, esa que tienes nada más despertarte, enamorarse de cada sonrisa e incluso amar los enfados de la otra persona, su cara de enfadado refunfuñando y conseguir que acabe sonriendo.
Yo soy de esas de las que piensa que el amor lo puede todo, y que si es verdadero puede ser para siempre, si mis abuelos han pasado juntos esos tiempos tan críticos juntos ¿por qué los demás no vamos a poder?
Un día sin más llega, y sabes que es el bueno, aprovéchalo.
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