Ya no es lo mismo. Ya no me tiembla la voz al hablar contigo, ni siquiera tengo la necesidad de hablar contigo todo el día. Creo que ya me he cansado de estar ahí dando todo y sin recibir nada a cambio, la espera se ha alargado tanto que he perdido todas las esperanzas. No pasad nada, tú por tu camino que yo he aprendido a hacer el mío.
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