Todas las cosas tienen un final, aunque duela, aunque no estemos preparados, sabemos que todo antes o después se acaba, pero si miro hacia atrás solo puedo decir que mi vida ha merecido la pena, desde que llegué a esta comisaría sin nada que perder y mi suegro me dio una segunda oportunidad mi vida cambio, con mis amigos, como un puñetero equipo de remo. Una piña con la que no ha podido ni el crimen, ni los secretillos familiares, ni mi puñetera tozudez de padre intransigente, ni siquiera la mismísima mafia napolitana, con todos esos compañeros que un día se convirtieron en amigos y ahora son mi familias aunque no salga en los libros del registro civil, vamos aunque te tenga que apuntarlos a mano en los márgenes, es ley de vida, todos tenemos que morir, y solo porque ese hijo de puta me haya señalado con una cruz no voy a esconderme el resto de mi vida. & aunque algo acabe hoy, sé que será el principio de algo mejor.
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